Puerto Chico

Características de alojamiento

Luminosa y completa habitación con orientación Sur.
En la Habitación Puerto Chico disfrutaras de todas comodidad de tu hogar.
Dispone de una cama de 1500cm, un balcón en la cual poder disfrutar de las vistas y relajarte en el sofá, y un baño completo con secador de pelo incluido.

La habitación dispone de una pequeña kitchenette compuesta por cafetera, hervidor de agua, microondas, nevera baja y espacio de almacenaje.

Disponemos de parking público en las inmediaciones

 

Servicios

  • Servicio diario de limpieza
  • Cafetera Dolce Gusto Multibebida
  • Microondas, hervidor de agua y mini nevera
  • Climatización de ambiente con función calor y aire acondicionado
  • Secador
  • Caja fuerte
  • Tv de 43 pulgadas
  • Netflix en todas las habitaciones GRATUITO
  • Wifi Gratuito de alta velocidad

Nuestra suite Puerto Chico recrea la sutil elegancia de los jardines que antaño lo flanqueaban y el toque de diseño del paseo que hoy es.

Breve Historia sobre Puerto Chico

Hoy la plaza de Puerto Chico (uno de los espacios cool de la ciudad, lleno de restaurantes, bares de copas, tiendas de moda..), aun recuerda que fue El Barrio donde residía la comunidad de pescadores de Santander. Es el especial “parking” urbano de pequeñas embarcaciones. Y un lugar imprescindible para conocer Santander.

Los bajos de muchas de las casas de Peña Herbosa, Bonifaz y Tetuán fueron bodegas donde, en otro tiempo, se almacenaban las artes, aparejos y los barriles de raba. A mediados del siglo XIX se proyectaron los nuevos muelles y la nueva población de Peña Herbosa y se realizaron obras de desmonte en la proximidades de Molnedo. Pero fue la dársena la que dio el nombre a esta popular zona urbana de Santander. Rafael González Echegaray escribió al respecto:

Puertochico era una dársena construida por la Unión Mercantil, casi cuadrada, abierta al sureste y con dos espigones de pocos metros que la medio cerraban. Ocupaban parte de lo que es hoy la Plaza de Matías Montero y el trozo actual de muelles y rampas junto al surtidor de gasolina.

Al ser el lugar de atraque y amarre de las embarcaciones pesqueras, gozó de un tipismo que no pasó desapercibido a los artistas y escritores del siglo XX, que como José Gutiérrez-Solana o Pancho Cossío, pintaron escenas del desembarco de la pesca y a los rudos marineros, remo al hombro, camino del muelle, donde las pescadores realizaban el trasladado hasta la almotacenía, inaguruada en 1895 y situada en pleno corazón del barrio.

Puertochico fue la última sede de los raqueros, que desaparecieron a raíz de la Guerra Civil, y fue escenario de tragedias familiares cuando las galernas producían la muerte en aquellas tripulaciones de marineros de bajura. En torno a estas calles se instalaron mesones, en los que el plato especial de la casa eran las sardinas asadas o la marmita de bonito.

José Gutiérrez Solana, en La España negra (1920), describía así la vida marinera de este barrio que recordaba de su infancia:

Desde los balcones de mi casa de vería una vista admirable: la terminación del muelle y la gran explanada de Puertochico; se veían entrar y salir los barcos y el ruido de las sirenas llegaba claro y quejumbroso, como si lo tuviera uno al lado. Se veía la enorme animación de Puertochico; las mujeres, con las piernas desnudas, abrumadas por el enorme peso de los capachos (carpanchos) llenos de plateadas sardinas, por cuyas rendijas iba escurriendo todavía aguay escamas que se las pegaban al pelo; otras iban cargadas con bonitos azulados y con reflejos metálicos, con las agallas todavía chorreando sangre, enormes y panzudos. Luego cruzaban marineros con trajes pintorescos, las boinas, sus vestiduras de hule y sus enormes botas con suela de madera, que metían mucho ruido en el empedrado, llevando a cuestas las redes llenas de plomos, corchos y los remos de las traineras.

José Gutiérrez Solana. La España negra (1920).

Condiciones de reserva

 
 

Nos reservamos el derecho de reservar el alojamiento tan solo para adultos. No se aceptaran reservar que incluyan niños o mascotas.

 
 

La estancia mínima es de una noche. 
Dispone de 72h., antes del día de llegada, para realizar la cancelación gratuita de su reserva. Si cancela después de este tiempo, se cobrará la primera noche.